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kdekareaga

¿Cómo resolver los problemas a que se enfrenta el planeta?

Respuestas fáciles para problemas difíciles.

Primer problema irresoluble: El Reciclaje.

Es de todos sabido el grave problema que supone para las sociedades avanzadas (con perdón ) el conseguir reciclar siquiera un 30% de los productos que desechamos diariamente, en una vorágine de consumismo originada por la necesidad que el Sistema tiene de mantener un continuo ciclo que incluye la producción, venta/compra, uso, desechamiento  y nueva venta/compra, que mantiene en funcionamiento una gran parte del tejido industrial y comercial del llamado Primer Mundo.

En la picaresca (por no llamarlo delincuencia) de las Compañías que invitan a sustituir un producto por otro sin ni siquiera plantear la posibilidad de su reparación, en muchos casos de un valor irrisorio, en una especia de suicida incitación al consumo orquestada con el único objetivo de mantener un beneficio a cualquier precio, sin importar las consecuencias que acarreará su inevitable colapso.

Hay, sin embargo, una forma absolutamente eficiente de reciclar prácticamente el 100% de los materiales que nos interesaría devolver al circuito de producción. Es tan sencilla que no podemos dejar de preguntarnos cómo es que no se ha aplicado aún por los inteligentísimos líderes que con tanto acierto nos pastorean, salvo, claro está, que a nadie le interese resolver un problema que tanto dinero mueve en todo el mundo.

La solución sería, ni más ni menos, retribuir a la gente por el valor de los materiales que recicle en lugar de amenazarla con las sanciones que le acarrearía el incumplimiento de la normativa correspondiente, siempre represiva, siempre tratando al público como un delincuente siempre dispuestos a infringir la Ley.

Este método permitiría además la creación de múltiples puestos de trabajo, puesto que se acercaría la posibilidad de reciclar a todo el mundo, instalando puntos a donde el público podría llevar los materiales a reciclar sin desplazamientos que le ocasionen gastos o esfuerzos físicos, una nueva idea de puesto limpio, atendido por al menos dos operarios, donde el público llevaría su material ya separado para facilitar su pesado y manipulación por parte de aquellos y la anotación de su valor, ligeramente inferior al de mercado para hacer viable este método, en una tarjeta magnética que podría ser personal o familiar, y que luego podrían convertir en dinero o, con alguna ventaja añadida, descontar de su contribución a los gastos públicos, como agua o alcantarillado, o de sus cuentas de gas o electricidad, por ejemplo.

Es muy posible que en muy poco tiempo, y socializando la riqueza en vez de, como ahora, permitiendo que sea feudo de unos pocos agraciados con concesiones que cada día se convierten en portada de los periódicos, obtuviéramos resultados de reciclaje superiores al 70%, llegando prácticamente al 100% tras unos años de trabajo y para toda Europa.

No es superfluo incidir en la creación de puestos de trabajo tan necesaria en estos tiempos, y en la posibilidad de extender el sistema a otros productos, como los restos vegetales de podas y desbroces, hoy en día prácticamente arrojados al basurero, y con unas tremendas posibilidades de explotación y transformación.

 Creo que si alguien sin una preparación especial puede llegar a estas conclusiones es evidente que nuestros líderes y/o sus ayudantes también lo habrán hecho, lo que demuestra que la solución de nuestros problemas no es, ni de lejos, la primera de sus preocupaciones.

El que quiera entender, que entienda.

¿Indignados?

 

¿Indignados?

 

Indignados, que lástima, parece que la muchachada ha llegado a un punto en el que ya no puede uno seguir colocándose y pasando del tema mientras los francotiradores al servicio del amito blanco se cargan una garantía constitucional tras otra, eliminando todo recuerdo incluso de la época de libertad que en este país se vivió a pesar de la dureza de los tiempos de la Transición.

Los que están localizados las 24 horas del día gracias al sistema de localización GPS y a la patética ley promulgada por los amigos socialistos que obliga a dar el DNI como condición para acceder al patético Nirvana de los que no sabrían vivir sin su dosis constante de microondas.

Los que se manifiestan ante los parlamentos y acosan a políticos de segunda fila en lugar de ir a por los verdaderos causantes de esta crisis, banqueros y corsarios de la construcción, que han creado una burbuja que progresó geométricamente hasta que destruyó la economía a nivel mundial en nombre del genial timo de la Democratización de la Riqueza, consistente en la pretensión de que todo el mundo puede consumir alegremente, incluso comprarse no una, incluso una segunda vivienda, a mayor gloria del sistema capitalista.

¿Qué hacen los indignados que no están bloqueando las puertas de los bancos que tanto se han enriquecido esclavizando a la gente con sus hipotecas para todo el mundo? El que considere esclavizar un concepto demasiado fuerte que busque el concepto de esclavitud que maneja la ONU a día de hoy, y que considere en que posición se hallan aquellos que deben dedicar las tres cuartas partes de su sueldo para satisfacer el ansia de enriquecimiento de estos depredadores.

¿Dónde están los miles de millones de euros en billetes de 500 que han desaparecido de la circulación en España según el Banco Central Europeo?

¿Dónde está la ingente riqueza que los constructores se han embolsado, que no aparece por ningún sitio cuando sus Sociedades Anónimas (qué broma) son embargadas y se descubre que no existe un solo céntimo en sus cuentas? No deja de ser extraño que encuentren cualquier cosa cuando investigan a un simple mortal.

En definitiva, menos fiesta y menos titiriteros y a poner el ovario/ huevito, guapitas/os, y a por ellos, pero a por los que hay que ir, a exigir la devolución de Todas las ayudas que han recibido los Bancos, como ha sucedido en USA, y a luchar por la ABOLICIÓN DEL SISTEMA FEUDAL HIPOTECARIO, concebido como una forma de control y sumisión absoluta de todo aquel que ha vendido su vida a un  banco, y la imposición de un sistema como el anglosajón, creador de riqueza y en el que, si te va mal, sencillamente devuelves las llaves a tu banco y el resto de la deuda queda saldado, lo que implica la posibilidad de rehacer tu vida sin ser embargado, expulsado de tu casa, y estigmatizado por una deuda que tus hijos heredarán y te imposibilitará levantar cabeza, aparte de significar la salida inmediata de la vivienda al mercado, convirtiéndolo en algo vivo y con múltiples ofertas, todo lo contrario de nuestro anquilosado y deficitario, sin ofertas de alquiler cuando hay cientos de miles de viviendas cerradas, por no decir desmesurada e interesadamente encarecido, a mayor gloria de las agencias inmobiliarias, el tercer pie del parásito que se ha instalado para no salir nunca de este sistema.

Devolución

No deja de sorprenderme la noticia tan comentada por los voceros de la derecha más rancia, y me refiero a la española, y valga la redundancia, de que los Bancos norteamericanos han devuelto el dinero cedido por el gobierno de su país  para paliar la crisis que asoló hace unos años a las entidades financieras.

Han devuelto el dinero prestado, sí, y siguen cobrando sueldos multimillonarios, sí, incluso ya se atreven a destruir las economías de otros países promoviendo rumores, comprando o vendiendo según les convenga , en una auténtica revancha del capitalismo más cruel e inhumano.

Pero, me pregunto, desde mi absoluto desconocimiento de estos temas especulativos, si han devuelto los puestos de trabajo que han destruido con su capitalismo suicida, y si a los miles de familias a las que la crisis de otros les costó quedarse sin su hogar, verse de un día para otro en la calle con sus hijos, sin trabajo ni esperanza de encontrarlo.

Si así fuera, que bien, les deseo lo mejor. Si no, que tengan lo que merecen.

Corre

Corre, corrre, corre mientras puedas, mientras aguantes, y cuando ya no aguantes, corre, y cuando todas tus células se nieguan a correr, sigue corriendo, corre, corre...

No pierdas el tiempo en mirar atrás, si está ahí te atrapará, y si no, no debes distraerte girando la cabeza, distrayéndote de tu absoluta prioridad, corre, corre, corre...

Suelta todo lo que no sea imprescindible, luego suelta lo imprescindible, y, si sigues corriendo aún, suelta todo lo que nunca soltarías, y corre...

Corre, porque está detrás de nosotros, puedes oir sus pasos sin sonido, y escuchar su terrible respiración, más gélida aún que la noche helada que cruzamos, y debes correr porque quizás no seas el primero en caer, y puede que le dé por devorar a su presa, y así nos dé una tregua que me temo no será más que la enésima parte de su juego preferido, si es que los monstruos tienen prreferencias, el juego del gato y el ratón.

Corre, corre, corre...

 

¿Futuro?

 Es tan fácil hablar de lo que hacen mal los demás como difícil reconocer nuestras malas actuaciones.Ésto, que podría pasar por un pensamiento taoísta o budista pero no lo es, parece una norma de obligatorio cumplimiento en estos tiempos de mierda, donde los hijos pegan a sus padres (no quiero decir que lo bueno es que los padres peguen a sus hijos), nadie cede el asiento a un anciano y la más mínima norma cívica no sólo es obligatoriamente incumplida, sino tomada por esta caterva de energúmenos como una regresión a los campos de concentración de tan terrible recuerdo (para los pocos que saben que existieron, quería decir, siempre y cuando su abotargado cerebro, celebro diría yo, no haya sido abducido por los revisionistas de todo pelaje que subsistirán siempre en este su hábitat, un infinito páramo de ignorancia rodeado por insondables océanos de egoísmo donde convivee todo tipo de ejemplares de todas las características imaginables, aunque siempre uniformados por la omnipresente depilación integral).

 Una de las más aterradoras expresiones de este virus es la convicción de que cualquier ser humano con más de sesenta años (la cifra va variando, a la baja, por supuesto) no es más que una especie de estorbo que imposibilita a estos semidioses realizar las importantísimas proezas para las que han sido concebidos, a saber, pegar a su novio/a, rascarse el culo y/o/u órganos genitourinarios antes utilizados para el sexo satisfactorio y compartido o, por ejemplo, concentrarse en sus lugares de tertulia preferidos, llamados puticlubs, donde polemizan sin descanso sobre temas tan importantes como que tipo de depilación integral les conviene o cómo combinar viagra y cocaína para impresionar a las putas con su aguante de machote (como si ellas tuvieran la más mínima gana de aguantar un minuto a estos payasos). Para qué van a necesitar éstos la experiencia, la sabiduría, la memoria, y un ciento de virtudes más( también tienen defectos) de estos supervivientes cuyo testimonio es en muchísimas ocasiones el único grito de advertencia contra la repetición de actitudes que sólo se dan en culturas desmemoriadas como la nuestra actual, testimonio vital que no tiene porqué ser especialmente trágico o épico para que sea útil a la gente más joven y con nula experiencia.

 Hoy los ancianos se tratan como muebles rotos, y como a tales se les arrincona en almacenes a tal efecto construídos, donde olvidarlos todo el año excepto unas fechas señaladas en las que se les recuerda lo mucho que les quieren sus parientes y se les revisa el testamento, no sea que lo hayan cambiado, en cuyo caso rápidamente se procede a su incapacitación, no vaya a ser que les dejen su dinero a quien les dé la gana (la ley española prohíbe desheredar a un hijo). Lo más aterrador es pensar en lo que les espera a éstos a manos de sus hijos, que tan concienzudanente han destruído como seres humanos, cuando tengan los años que actualmente tienen sus padres y esperen la más mínima caridad de aquéllos a quienes ni siquieran les han explicado ni significado ni pronunciación de tan extraño palabro.

 ¡Que se jodan!

Un año

Ya hace un año

Un año. Un año en el frío, oscuro y húmedo vientre de una tumba. Un año sin sol, sin viento en el pelo, sin música en los oídos, sin una buena comida en la boca, sin una mano que apretar con ganas ni un cuerpo caliente qua oler, sin un paisaje que admirar, sin alguien con quien mantener una buena confrontación dialéctica, sin importar el tema, hablando por el placer de hablar.
Un año sin dejar de pensar que en los restos de tu ajado cuerpo aún hay más vida de la que jamás han sospechado estas patéticas manadas de no-pensantes cuyas inquietudes se reducen a la satisfacción de sus más sublimes anhelos, comer y cagar.
Un año en este páramo más desierto aún desde que la Parca, la vieja puta de Hemingway te llevó al fondo de su vientre, pensando si aún seguirás defendiendo la teoría de Nietzche de que el sol no tendría sentido si Zaratustra no estuviera para mirarlo. Yo siempre te decía lo contrario, ésta era una de nuestras épicas discusiones que tanto echo de menos, y, créeme, amigo mío, a estas alturas estoy convencido de que al sol le importa una mierda lo que Zaratustra, o tú, o yo, miremos o veamos, teniendo en cuenta que su luz llega aquí a los ocho minutos de su emisión, ocho minutos, un año, qué más da, si no podrá jamás traspasar la gruesa, dura y fría losa de mármol que te mantiene atrapado en el interior de ningún sitio.
Duerme, amigo mío, y cuando te canses de dormir, despierta, o tendré que seguir hablando sólo.

¿ El problema de los combustibles ?

¿ El problema de los combustibles ?

 

 

Estoy literalmente  harto de oír hablar del problema de los combustibles, es más, del acuciante problema de los combustibles, en une especie de cháchara en la que gobiernos y fabricantes no dejan de decirnos todo lo que hacen y/o se preocupan por este asunto. Y es que, a día de hoy, hay que tener la cara de hormigón armado para anunciarse como Superecologistas aquellos que, aquí, allá, y acullá, son los creadores, beneficiarios y perpetuadores de esta insostenible situación.

            Ojo, nada más lejos de mi intención que empezar a desbarrar sobre conspiraciones, ya sean corporativas o supranacionales, aunque como dicen de las meigas, haberlas, haylas, sino intentar aportar, este verbo tan en desuso como cooperar en estos tiempos de competición a todo trapo, caiga quien caiga, incluso aunque la que caiga sea nuestra civilización, o nuestro modo de vida, aunque realmente éste ha caído tantas veces, a tal velocidad, que lo gracioso es que ni siquiera nos damos cuenta de ello.

            Hablando de soluciones, no pretendo proponer cambios de mentalidad, ni la meditación trascendental, etc, etc, sino algo tan sencillo como la implantación de un sencillo mecanismo en todos los vehículos que salgan de fábrica, y la subvención para aquellos conductores que quieran colocarlo voluntariamente.

            Este aparato, básicamente un limitador de velocidad al estilo de los que ya poseen los camiones que exceden un tamaño o tonelaje, no lo sé exactamente, (aunque espero funcione algo mejor, pues estoy harto de que me adelanten trailers a 140 km/h o más de velocidad por la autovía) aunque radicalmente distinto en cuanto a su propósito y efectividad.

            Me explico:

Todos sabemos que e consumo de combustible de un vehículo aumenta con su velocidad, entre otros factores, como carga, aerodinámica, etc. Pero donde realmente se disparan los consumos es a altas velocidades, y ahí es donde serviría nuestra idea, creemos humildemente, pues se trata de algo tan sencillo como dotar a los vehículos de un limitador capaz de distinguir la vía por donde circulamos, ya sea urbana, carretera general o autovía/autopista, ayudado por unos emisores colocados al principio y final de cada una de ellas, que envíe por las hondas del tipo que sean la orden de limitación de velocidad, ya sea de 50, 100, o 120 km/h, evitando así tres problemas gravísimos de nuestras ciudades y carreteras, a saber, los atascos por embudo, solucionados en Londres hace años por  medio de la regulación de velocidad, el excesivo consumo de combustible, que bajaría automáticamente al no poder rebasar la velocidad máxima por tipo de vía, y el último y más importante, el número y gravedad de los accidentes de tráfico, que serían menos y menores por razones evidentes.

Por cierto, al exceder , o intentar exceder la velocidad de referencia, automáticamente se suspendería la inyección, y el intento de eliminar el limitador se castigaría con todo el peso de la ley.

Esta propuesta, que no hicimos antes por tener por asegurada la negativa rotunda de todas las grandes casas automovilísticas al temer perder ventas en sus gamas altas, creo  sería hoy aplaudida por ellas, pues o se hace algo por solucionar este tema a no van a vender un coche ni al arcoiris.

 

Atte: Mario Kareaga

Carchuna hoy

Hoy,  23 de Mayo de 2008,Viernes, se cumplen 70 años de una de las más atractivas y románticas operaciones de las muchísimas que tuvieron lugar durante nuestra terrible Guerra Civil. Se trata del aniversario de la llamada Operación de Carchuna, que se inició a las 22:00 horas del día de hoy (aún no se ha cumplido) y acabó al alba del día siguiente.

Por supuesto, he rebuscado en la prensa asturiana de hoy y no se dice ni una sola palabra de una de las mayores gestas no sólo de nuestra guerra, sino, me atrevo a afirmar sin temor de caer en el chovinismo, de todas las guerras que asolaron, asolan, y asolarán nuestro planeta, sin la menor esperanza de que algún día algo haga que esto cambie.

Todo empieza con la fuga de cuatro prisioneros, tenientes todos, asturianos todos, del fuerte de Carchuna, castillo construido en 1777,situado a escasos kilómetros de Motril,  usado como presidio por las fuerzas  golpistas en estas fechas. Prisioneros que no huyeron para no volver, sino con la firme intención de regresar a liberar a sus 300 compañeros, que se dedicaban a construir un aeropuerto y varias carreteras para el ejército franquista ,después de haber sido apresados tras el derrumbamiento del frente asturiano, todos ellos de nuestra tierra y desplazados a penar a 1000 km de casa en un alarde de humanidad, ésa humanidad franquista tan querida por el ínclito ex-grapo Don Pío Moa.

Pero atengámonos a los hechos, y es que, una vez en zona republicana los fugados, se dirigen al mando a proponer su idea, la liberación de los presos y su traída a su zona atravesando el frente de combate. Después de largas conversaciones, el plan es concebido por varios hombres de acción cuyas vidas corren el riesgo de ser tomadas por el guión de una película de acción, entre los que no faltaban dos extranjeros capitales enesta acción:

Irvin Goff, judío ruso-americano de la Brigada Lincoln, comunista, que fue el inspirador del personaje Robert Jordan, de Por quien doblan las campanas, de Hemingway, incorporado a la OSS, que luego se convertiría en la CIA, y William Aalto, del Bronx, familia finlandesa, por supuesto, también incorporado a la OSS posteriormente (comunistas en el precursor de la CIA,manda güevos,no?)

Los presos, 308 entre oficiales y soldados( las cifras varían en unos pocos según las fuentes recabadas), esperaban ansiosos la liberación, anunciada por los fugados con tres cañonazos cuando se encontraron a salvo tras sus líneas, señal convenid antes de su fuga y que significaba que volverían a por ellos, no esperaban que ésta tuviera lugar tan pronto y, desde luego, no creo que se imaginaran que se resolvería de forma tan satisfactoria, con mínimas bajas, rápida y quirúrgicamente limpia.

Las lanchas, dos, una averiada y remolcada posteriormente por otra, transportaron a 35 hombres (la cifra oscila en unas pocas unidades según las fuentes), la mayoría careciendo de la más mínima idea de nadar, desembarcando sobre las doce de la noche saltando al agua llegándoles ésta por el pecho, cargados de explosivos y con sus armas ,en medio de un fuerte oleaje, y resultando el desembarco (uno de los primeros de Comandos en la historia) un éxito total, sin pérdida ni de hombres ni de material. Aproximación al fuerte, esperando la llegada de otra fuerza que cruza las líneas enemigas, atacando de forma sincronizada y haciéndose con el fuerte tras sofocar una efímera resistencia.

            Es aquí donde debo detenerme para relatar uno de esos extraños casos de justicia poética para unos, de crimen para otros, que deseo sea el/la lector/a quien lo decida:

Existía entre las tropas que custodiaban a los presos un personaje especialmente deleznable, entre otras razones por haber matado de un estacazo a uno de sus propios hombres, un muchacho joven que le había caído mal, delante de los presos, supongo con la intención de hacerles ver que si la vida de uno de sus soldados le importaba una mierda, podían calcular rápidamente lo que valdrían las suyas. Entre sus heroicas acciones militares se encontraba también la de echar sal en aljibe donde se almacenaba el agua que se usaba para hacer el hormigón, evitando así que los presos apagaran su sed, que en vista de la acción de este personaje, debía ser extrema. Pues bien, este personaje fue arrojado al susodicho aljibe, donde pereció ahogado, y por lo que creo, tenía un cadáver de lo más salado.

            Una vez fuera, abriéndose paso a tiros y con granadas de mano, consiguieron cruzar las líneas enemigas, llegando por fin a la seguridad de la zona gubernamental.

No sé si aún vivirá alguno de los protagonistas de esta acción espectacular, pero si sé que en 2002 Marcelino Díaz Fernández y Sócrates Menéndez eran, creo los últimos supervivientes de ella.

 

Gloria a los héroes de la República.

 

 

Mario Careaga, monóglota

Agua

Cae el agua como si jamás hubiera hecho otra cosa que empapar nuestros cuerpos, incluso nuestras almas, con esa lluvia fina que los listos llaman mojabobos. Unas veces, para ser exactos, cae como hemos relatado anteriormente; otras, en cambio, imbuida por  un extraño deseo de venganza, se lanza sobre nosotros con una entrega que hace siglos no se ve entre los humanos, ni siquiera entre los animales, cada vez más arrinconados en sus selvas transformadas en ghettos por el hombre*.

            Agua, ríos sucios, castrados en su caudal, pobres remedos de lo que fueron un día, asaltados sin piedad alguna, ni siquiera para los más sagrados, ni siquiera para los más puros, ni siquiera para los más lejanos, despojados de sus aguas en honor de las lavadoras y los jacuzzis, de los campos de golf  y los plásticos que esconden su botín.

            Botín trabajado por miles de inmigrantes ilegales, nuevos, o viejos, esclavos que cultivan tomates, lechugas, etc, en cantidades industriales, como nunca se hubiera soñado, y que, contraviniendo todas las normas del mercado que dicen que a mayor oferta el precio ha de bajar, se han puesto verdaderamente por las nubes en una más de las miles de demostraciones que los neocapitalistas nos regalan para que ningún iluso tenga la más mínima esperanza en que el “ laissez faire ” sigue vigente.

            Agua que se atreven a despreciar hasta el nivel de asegurar, con la desfachatez  que les es característica, que el agua que los ríos vierten a la mar es ¡Agua perdida!, como si la evaporación y transformación de la misma en nubes que, empujadas por los vientos hacia tierra, vuelven a arrojarla sobre el suelo, creando fuentes, ríos, acuíferos en general que significan el volver a empezar, el eterno retorno que sin el agua “perdida” en el mar (PP dixit) jamás sería posible.

            Pero es que, ¿en realidad es tan difícil sentarse con buena voluntad y pensar no sólo en nosotros, sino en las generaciones que nos siguen? Me temo que la buena voluntad es algo que no abunda últimamente, y  vamos a pagar un precio muy alto, demasiado alto por nuestra imprevisión, por nuestro egoísmo*, por seguir creyendo en un antropocentrismo que nos lleva de catástrofe en catástrofe sin el más mínimo atisbo de cambio, lógico, por otra parte, ya que si Dios les dio la tierra para que dispongan de ella a sus anchas, cualquiera les tose, ¿verdad?

            Agua, cuyo precio llevan tiempo advirtiéndonos van a subirnos por ser insostenible. Insostenible para ellos y sus ansias de ingresos, que sólo, y nunca mejor dicho, tienen el cielo por techo, e insostenible porque hoy en día aún permite ciertos tipos de agricultura que a ellos no les reporta el mínimo beneficio, la tradicional y la ecológica, por ejemplo.

            Ingresos que, una vez repartidos, con lo que sobre más los presupuestos del estado o de sus miniestados, les permitirán seguir encauzando, empantanando, castrando más y más ríos hasta que a nuestra naturaleza no la reconozca ni la madre que la parió.

           

            Seguiremos informando

Ángel González

Recuerdos de una tarde asturiana, de un encuentro al que asistí por pura casualidad, de un piso en Oviedo, cedido por su amigo  Benito como epicentro de un regreso no tanto físico como emocional, un regreso tantos años postergado, cuyo pretexto, si es que alguna vez hizo falta pretexto alguno para volver a casa, no era otro que la concesión del Príncipe de Asturias a un absoluto extraño para la práctica totalidad de la población asturiana, entre la que me incluía, que supo de la noche a la mañana de uno de sus más preclaros ciudadanos, años atrás exiliado geográficamente, harto de vivir exiliado vital e intelectualmente en un país que no admitía su nefasta manía de pensar.

Recuerdos de un hombre que contagiaba una serena paz interior, con un sentido del “tempo” difícil de explicar sobre papel, que hablaba con una familiaridad, con una campechanía que me impresionó, sobre cualquier tema que iba saliendo a relucir.

Recuerdos de un poeta, y reconozco que a mí se me hace muy difícil la poesía después de Auschwitz, de un poeta buena persona, o de una buena persona poeta, de un hombre que,  no me cabe la menor duda ,inspiró el papel que bordó Ferrandis en “Volver a empezar”, que llevó a un asturiano al Oscar: exilio voluntario, negativa a regresar durante tantos años, trabajo de profesor de Literatura española en una universidad norteamericana, y el regreso a la tierra que lo vio nacer. Es cierto que en ésto era prácticamente igual, pero no en cuanto a su vida privada, pues  no había una Amparo Baró esperándole, ni mucho menos. Y es que, estando allí sentados, hablando un poco de todo, pues había veraneado en La Arena y recordaba con alegría sus días en el bajo Nalón, llenó la sala donde nos encontrábamos una ola morena que salpicaba de vitalidad hasta el último rincón, captando la atención incluso de los rancios personajes que poblaban las retratos que cubrían las paredes. Veinte años, alumna suya en Alburquerque, Nuevo Méjico, su esposa, y entonces entendí de donde provenía aquella vitalidad que, aunque muy distinta de la de ella, llamaba la atención en un hombre que rozaba la ancianidad. En sus gestos, en su casi perfecta complementación, vi claro que la base de aquella relación, para muchos imposible, era la suma de dos ingredientes que parece hoy en día no abundan: complicidad y respeto.

Descanse en paz Ángel González, Poeta.        

Pobre Serbia

Recuerdos. En este mundo de la noticia flash es de muy mala educación recordar el pasado, un pasado reinventado continuamente, como Winston hacía en 1984, pero correré el riesgo, aún a costa de ser acusado de idealista, criptocomunista, o, sencillamente, de gilipollas.

Pretendemos entender a los demás siempre según nuestros parámetros, obligándolos a importar nuestras soluciones como respuestas a sus problemas, sin preguntar siquiera si estamos legitimados, no ya moralmente, sino en base a si son adecuadas o no a su idiosincrasia, a su historia y, sobre todo, a su deseo de tener un futuro, su futuro, de, por y para ellos, el suyo y no el nuestro, no el papel que les reservamos en este Nuevo Orden Mundial, sino el que ellos quieren para sí mismos, sustituyendo la realidad por la idea que tenemos de ella.

Recuerdos. Ustachis, iglesias ortodoxas quemadas con toda la población serbia dentro, ancianos, mujeres, niños, los hombres que no se habían unido a los partisanos, campos de exterminio, Jasenovac, sumo altar al horror, vórtice del crimen, al que ni siquiera Auswitch, con lo que ha sido, puede igualar. Porque en Jasenovac cada crimen, cada espanto, cada horror, se hacía de forma manual. Porque en Jasenovac, dirigido por un monje franciscano, los cálculos más prudentes hablan de 600.000 muertos, matados uno a uno, con métodos que harían sonrojarse al mismísimo Diablo.

Recuerdo un caso en el que un asesino, ufano en extremo, relataba una de sus hazañas, en este caso, una de las pocas veces que había sido derrotado en una competición por otra parte muy habitual entre las hordas del Poglavnic, un patán protegido por Franco, Perón, y, por supuesto, siempre por el Vaticano, depositario hasta hoy, por cierto, de los fondos del estado croata, estado que, por otra parte, jamás existió, pues no era más que una partición entre los ocupantes, Norte para papá Alemania, Sur para mamá Italia ( no ha de ser casualidad que en la zona italiana los crímenes no pasaran de anecdóticos, elevando el paraestado ustacha continuas protestas al mando alemán para solucionar tal afrenta a la limpieza étnica, aunque aquí , más que étnica, la clave del odio era religiosa, alentada por un obispo que no hace mucho fue beatificado por un Papa muerto recientemente ). Por cierto, repito que el más terrible campo de exterminio en la zona era dirigido por un franciscano, estando muchos más implicados en lubricarlo bien con sangre para que no dejara de funcionar.

 

 

Recuerdo, y perdón por el paréntesis, que un monje franciscano relataba como si fuese el cuento de Caperucita la siguiente historia:  

Estando tres amigos en Jasenovac, ante la llegada de miles de desplazados serbios, hicimos la siguiente apuesta: quedamos de acuerdo en apostar quién de los tres podía matar más serbios a cuchillo en una noche, y, una vez pactadas las condiciones y el premio, nos pusimos a ello. Yo, que era el más hábil, iba en cabeza hasta que me encontré con un extraño anciano. He matado a miles de personas, he visto en sus ojos el pánico, la súplica, la humillación, pero no había nada de esto en aquel rostro, sólo una serenidad que me sacó de mis casillas. Saqué el cuchillo y lo puse ante su cara, y le pregunté si no tenía miedo, pero, sin inmutarse, con una calma que me golpeó como un mazazo, me respondió lo siguiente: Asesinasteis a mis hijos e hijas, a mis nueras y yernos y a mis nietos, así que haz lo que tienes que hacer. Aquello me volvió loco y, convencido de que gritaría como todos, le corté, despacio, la nariz. Nada, sólo me miraba, así que seguí con las orejas, pero no emitió ningún sonido, ni siquiera un leve gemido de dolor, y sus ojos, sus ojos seguían mirándome, con una mirada tranquila, sin odio. No pude soportar esa mirada, nunca la olvidaré. Le saqué los ojos y le arranqué el corazón. Ahora ya estás con tu familia, susurré a las orejas en mi mano. Pero al final me jodió, mi compañero ganó la apuesta al pararse en 300 muertos. Yo no pude alcanzarlo, estaba demasiado cansado. Aquellos ojos me agotaron aquella noche. Pero al día siguiente llegaron más desplazados, y éstos, vaya si gritaban.

¿Cómo es posible que alguien pueda hacer este tipo de atrocidades, en pleno siglo XX, y luego coger en brazos a sus hijos, incluso jugar con ellos, como si se tratara de un empleado de un matadero de animales? Claro, esa es la repuesta, ellos no eran más que matarifes, matarifes especializados que estaban limpiando su país de una plaga humana que era preciso erradicar, y para nada de una manera indolora, había que torturar, humillar a aquella gente para arrancarle todo vestigio de dignidad y humanidad.

Luego pierden la guerra y los revisionistas dicen que los ingleses fueron terribles por entregar a toda esta inmundicia para ser juzgada por los tribunales yugoslavos, que por cierto ni tocaron prácticamente al ya Cardenal Stepinac, el Santo, que animaba a sanear la Patria(siempre con mayúscula para sus “pequeñúsculas”(Marina dixit) mentes) de toda esta escoria serbia, judía o comunista. Y vive Dios que lo hicieron, con más de dos millones de muertos por ser distintos. Ser distintos, aun hoy en día  es una de las mayores ofensas  que se le puede hacer a la Tiranía Internacional, pues como dijo Jorge Arbusto, contradiciendo absolutamente lo dicho por Jesús en el Apocalipsis, Quien no está con nosotros, está contra nosotros. En el original es: Quien no está contra nosotros, está con nosotros, pero quien va a saber más, El Mesías, hijo de Dios y Dios de los cristianos y Profeta de los musulmanes o el susodicho Jorge Arbusto, actual emperador del planeta, con los resultados que, muy a pesar de su caterva, son inocultables para cualquier persona con un mínimo de decencia, inclusive lacayos en nómina y periodistas pagados regularmente por la Agencia para defender lo indefendible., que su dios los perdone, yo no lo haré jamás.

¿Cuáles fueron los primeros estados en reconocer la destrucción de Yugoslavia, primero con Eslovenia y luego con el horror de Croacia? Por casualidad, Alemania y El Vaticano.

¿Cuál era la moneda franca en toda la zona escindida? Casualidad, el Marco alemán, supongo que debido a que el Vaticano no tiene moneda propia ( no quiero dar ideas, no será por dinero)

¿Cuántos musulmanes vivían en Kosovo al final de la Guerra Mundial? Muy pocos, entraron en masa en la Yugoslavia de Tito porque era el Paraíso comparada con el infierno estalinista de su adorado Enver Hoxa, a partir de 1955.

 

 

ZONA DE OCUPACIÓN

 

Cuando los nazis se vieron obligados a tomar la Yugoslavia, para cubrirse las espaldas de cara al asalto a la URSS y debido al bochornoso papel de los italianos en la invasión de Grecia (algún día habrá que reconocerle a Italia el mérito de haber ganado la guerra a los aliados con sus continuos fracasos en el Norte de África, Grecia, etc) la llamada Croacia fue dividida en dos zonas, una al norte gestionada por Alemania, y otra al sur cuya tutela ejercía Italia. Todos sabemos lo que ha sucedido en la zona norte, de lo que hemos hablado más que extensa, intensamente, anteriormente. Lo que me aterra es que me he dado cuenta de que, básicamente, en cuanto a lo técnico, la situación actual de Kosovo es tan parecida a la del cuarenta y dos que no queda agujero donde avestruz medianamente decente tenga la oportunidad de ocultar el cabezín. Bandas que asesinan serbios, invasión de hecho de la frontera occidental de Macedonia, descarada intención de formar parte de la “Gran Albania”, con perdón y, sobre todo y como siempre, la estimación del pueblo serbio como alguien inferior que ha de ser constantemente tutelado, en cada caso por la potencia dominante de turno. Pobre Serbia, tan cerca del corazón de Europa, tan cerca del culo de Asia.

 

 

Sindicato de Ideas.

 

Caminaba calle abajo.

Caminaba calle abajo. Caminaba, o, más bien, se deslizaba calle abajo como sólo saben hacerlo los profesionales. Nadie que se cruzase con él podría siquiera imaginar la apremiante necesidad de desaparecer cuanto antes entre aquella asquerosa maraña de gente que, aún objeto de su más absoluto desprecio, le brindaba la maravillosa oportunidad de diluirse en el anonimato.

Caminaba calle abajo, con la mano derecha apretando muy fuerte algo en el bolsillo derecho de su cazadora, como si tuviera miedo de aflojar la presión de su mano sobre ello, incluso como si esperara una inminente calamidad en el mismo momento en que dejara de hacerlo. Estaba completamente seguro de que nadie, absolutamente nadie tenía ni la más mínima sospecha sobre su anodina persona, pero ni aún así, ni por un millón de euros, apartaría su anquilosada mano de su semiautomática aún caliente, aún viva, aún viva para matar a quien hiciera falta todavía.

Caminaba calle abajo, sabiendo que había cumplido su encargo, y sabiendo lo que eso significaba caminaba cada vez más rápido, sin importarle ya el llamar la atención, aunque el hecho de sentir su Beretta del 9 en su mano aún le infundía la cálida, aunque vana, esperanza de salir con vida de este trance.

Caminaba sobre el límite entre caminar y correr, vislumbrando ya la entrada del aparcamiento donde había dejado su coche, con un ojo mirando adelante y el otro hacia atrás, y al verlo tan cerca, y al verse tan cerca, por unos momentos llegó incluso a coger fuelle suficiente para pensar que incluso podría salir de ésta.

Caminó hasta la máquina del aparcamiento, puta máquina, pensó, y, muy a su pesar, y después de otear los alrededores, hubo de soltar su tótem para sacar el monedero de su bolsillo derecho. Sólo unos segundos, los necesarios para que desde detrás suyo alguien le disparase cuatro tiros a una distancia que no dejaba ningún resquicio a la esperanza. Sintió perfectamente el calor de los plomos en su cuerpo, y cómo el frío empezaba a sustituirlo si ninguna compasión, y lo último que oyó fueron los pasos escurridizos de su asesino que, alejándose cada vez más, caminaba calle abajo.

 Caminaba, o, más bien, se deslizaba calle abajo como sólo saben hacerlo los profesionales.

 

 

 

EL REY DEL CONGO

EL REY DEL CONGO

 

He leído en El País que el Gobierno Alemán ha decidido abrir centros de internamiento para poner en prisión preventiva a sospechosos de planear acciones violentas. Dicen que debemos aprender de nuestros errores para no volver a caer en ellos, pero me parece que si sólo setenta y cuatro años después de la apertura del primer campo nazi, Oranienburg, creo, donde casualmente también se ingresaba a izquierdistas y algún que otro judío ( para ellos ambas cosas eran lo mismo) , empezamos a actuar con el mismo desparpajo antidemocrático de los USA (inauguradores de la Nueva Era del campo de concentración con Guantánamo y su Ley Patriótica, sumidero legal que permite la detención de cualquiera, sin prueba alguna, y por el tiempo que les dé la gana, exactamente igual que en Dachau ) y encima añadimos el pintoresco sistema de tomar muestras de olor de los detenidos en una redada sin precedentes en 40 locales de grupos izquierdistas e incluso domicilios privados basándose en la peregrina idea del supuesto riesgo de supuestos atentados, pasándose por el forro toda la legislación occidental  nuevamente, dando un doble salto mortal hacia atrás en el que no sólo se quebrarán las caderas de los detenidos, sino, y que nadie lo dude, ya se ha fracturado la confianza en la Justicia, en la Presunción de Inocencia, y en la Igualdad ante la Ley de Todos los Ciudadanos. Esta vez, esta vez, insisto, ha llegado el momento de pararlos, porque si no lo hacemos, ya sabemos dónde acabaremos, uno por uno o de golpe, como corderos degollados, eso sí, supongo que algunos  mirando hacia La Meca. Supongo que alguna importantísima empresa ya habrá puesto a punto su sistema de crematorios con la misma afanosidad con que estos impresentables nos toman muestras como a animales. Que venga El Rey del Congo y los tumbe de un crochet, por favor, que venga Alfred, y que esta vez les zurre bien.