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kdekareaga

¿Cómo resolver los problemas a que se enfrenta el planeta?

Respuestas fáciles para problemas difíciles.

Primer problema irresoluble: El Reciclaje.

Es de todos sabido el grave problema que supone para las sociedades avanzadas (con perdón ) el conseguir reciclar siquiera un 30% de los productos que desechamos diariamente, en una vorágine de consumismo originada por la necesidad que el Sistema tiene de mantener un continuo ciclo que incluye la producción, venta/compra, uso, desechamiento  y nueva venta/compra, que mantiene en funcionamiento una gran parte del tejido industrial y comercial del llamado Primer Mundo.

En la picaresca (por no llamarlo delincuencia) de las Compañías que invitan a sustituir un producto por otro sin ni siquiera plantear la posibilidad de su reparación, en muchos casos de un valor irrisorio, en una especia de suicida incitación al consumo orquestada con el único objetivo de mantener un beneficio a cualquier precio, sin importar las consecuencias que acarreará su inevitable colapso.

Hay, sin embargo, una forma absolutamente eficiente de reciclar prácticamente el 100% de los materiales que nos interesaría devolver al circuito de producción. Es tan sencilla que no podemos dejar de preguntarnos cómo es que no se ha aplicado aún por los inteligentísimos líderes que con tanto acierto nos pastorean, salvo, claro está, que a nadie le interese resolver un problema que tanto dinero mueve en todo el mundo.

La solución sería, ni más ni menos, retribuir a la gente por el valor de los materiales que recicle en lugar de amenazarla con las sanciones que le acarrearía el incumplimiento de la normativa correspondiente, siempre represiva, siempre tratando al público como un delincuente siempre dispuestos a infringir la Ley.

Este método permitiría además la creación de múltiples puestos de trabajo, puesto que se acercaría la posibilidad de reciclar a todo el mundo, instalando puntos a donde el público podría llevar los materiales a reciclar sin desplazamientos que le ocasionen gastos o esfuerzos físicos, una nueva idea de puesto limpio, atendido por al menos dos operarios, donde el público llevaría su material ya separado para facilitar su pesado y manipulación por parte de aquellos y la anotación de su valor, ligeramente inferior al de mercado para hacer viable este método, en una tarjeta magnética que podría ser personal o familiar, y que luego podrían convertir en dinero o, con alguna ventaja añadida, descontar de su contribución a los gastos públicos, como agua o alcantarillado, o de sus cuentas de gas o electricidad, por ejemplo.

Es muy posible que en muy poco tiempo, y socializando la riqueza en vez de, como ahora, permitiendo que sea feudo de unos pocos agraciados con concesiones que cada día se convierten en portada de los periódicos, obtuviéramos resultados de reciclaje superiores al 70%, llegando prácticamente al 100% tras unos años de trabajo y para toda Europa.

No es superfluo incidir en la creación de puestos de trabajo tan necesaria en estos tiempos, y en la posibilidad de extender el sistema a otros productos, como los restos vegetales de podas y desbroces, hoy en día prácticamente arrojados al basurero, y con unas tremendas posibilidades de explotación y transformación.

 Creo que si alguien sin una preparación especial puede llegar a estas conclusiones es evidente que nuestros líderes y/o sus ayudantes también lo habrán hecho, lo que demuestra que la solución de nuestros problemas no es, ni de lejos, la primera de sus preocupaciones.

El que quiera entender, que entienda.

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