Carchuna hoy
Hoy, 23 de Mayo de 2008,Viernes, se cumplen 70 años de una de las más atractivas y románticas operaciones de las muchísimas que tuvieron lugar durante nuestra terrible Guerra Civil. Se trata del aniversario de la llamada Operación de Carchuna, que se inició a las 22:00 horas del día de hoy (aún no se ha cumplido) y acabó al alba del día siguiente.
Por supuesto, he rebuscado en la prensa asturiana de hoy y no se dice ni una sola palabra de una de las mayores gestas no sólo de nuestra guerra, sino, me atrevo a afirmar sin temor de caer en el chovinismo, de todas las guerras que asolaron, asolan, y asolarán nuestro planeta, sin la menor esperanza de que algún día algo haga que esto cambie.
Todo empieza con la fuga de cuatro prisioneros, tenientes todos, asturianos todos, del fuerte de Carchuna, castillo construido en 1777,situado a escasos kilómetros de Motril, usado como presidio por las fuerzas golpistas en estas fechas. Prisioneros que no huyeron para no volver, sino con la firme intención de regresar a liberar a sus 300 compañeros, que se dedicaban a construir un aeropuerto y varias carreteras para el ejército franquista ,después de haber sido apresados tras el derrumbamiento del frente asturiano, todos ellos de nuestra tierra y desplazados a penar a 1000 km de casa en un alarde de humanidad, ésa humanidad franquista tan querida por el ínclito ex-grapo Don Pío Moa.
Pero atengámonos a los hechos, y es que, una vez en zona republicana los fugados, se dirigen al mando a proponer su idea, la liberación de los presos y su traída a su zona atravesando el frente de combate. Después de largas conversaciones, el plan es concebido por varios hombres de acción cuyas vidas corren el riesgo de ser tomadas por el guión de una película de acción, entre los que no faltaban dos extranjeros capitales enesta acción:
Irvin Goff, judío ruso-americano de la Brigada Lincoln, comunista, que fue el inspirador del personaje Robert Jordan, de Por quien doblan las campanas, de Hemingway, incorporado a la OSS, que luego se convertiría en la CIA, y William Aalto, del Bronx, familia finlandesa, por supuesto, también incorporado a la OSS posteriormente (comunistas en el precursor de la CIA,manda güevos,no?)
Los presos, 308 entre oficiales y soldados( las cifras varían en unos pocos según las fuentes recabadas), esperaban ansiosos la liberación, anunciada por los fugados con tres cañonazos cuando se encontraron a salvo tras sus líneas, señal convenid antes de su fuga y que significaba que volverían a por ellos, no esperaban que ésta tuviera lugar tan pronto y, desde luego, no creo que se imaginaran que se resolvería de forma tan satisfactoria, con mínimas bajas, rápida y quirúrgicamente limpia.
Las lanchas, dos, una averiada y remolcada posteriormente por otra, transportaron a 35 hombres (la cifra oscila en unas pocas unidades según las fuentes), la mayoría careciendo de la más mínima idea de nadar, desembarcando sobre las doce de la noche saltando al agua llegándoles ésta por el pecho, cargados de explosivos y con sus armas ,en medio de un fuerte oleaje, y resultando el desembarco (uno de los primeros de Comandos en la historia) un éxito total, sin pérdida ni de hombres ni de material. Aproximación al fuerte, esperando la llegada de otra fuerza que cruza las líneas enemigas, atacando de forma sincronizada y haciéndose con el fuerte tras sofocar una efímera resistencia.
Es aquí donde debo detenerme para relatar uno de esos extraños casos de justicia poética para unos, de crimen para otros, que deseo sea el/la lector/a quien lo decida:
Existía entre las tropas que custodiaban a los presos un personaje especialmente deleznable, entre otras razones por haber matado de un estacazo a uno de sus propios hombres, un muchacho joven que le había caído mal, delante de los presos, supongo con la intención de hacerles ver que si la vida de uno de sus soldados le importaba una mierda, podían calcular rápidamente lo que valdrían las suyas. Entre sus heroicas acciones militares se encontraba también la de echar sal en aljibe donde se almacenaba el agua que se usaba para hacer el hormigón, evitando así que los presos apagaran su sed, que en vista de la acción de este personaje, debía ser extrema. Pues bien, este personaje fue arrojado al susodicho aljibe, donde pereció ahogado, y por lo que creo, tenía un cadáver de lo más salado.
Una vez fuera, abriéndose paso a tiros y con granadas de mano, consiguieron cruzar las líneas enemigas, llegando por fin a la seguridad de la zona gubernamental.
No sé si aún vivirá alguno de los protagonistas de esta acción espectacular, pero si sé que en 2002 Marcelino Díaz Fernández y Sócrates Menéndez eran, creo los últimos supervivientes de ella.
Gloria a los héroes de la República.
Mario Careaga, monóglota
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