EL REY DEL CONGO
EL REY DEL CONGO
He leído en El País que el Gobierno Alemán ha decidido abrir centros de internamiento para poner en prisión preventiva a sospechosos de planear acciones violentas. Dicen que debemos aprender de nuestros errores para no volver a caer en ellos, pero me parece que si sólo setenta y cuatro años después de la apertura del primer campo nazi, Oranienburg, creo, donde casualmente también se ingresaba a izquierdistas y algún que otro judío ( para ellos ambas cosas eran lo mismo) , empezamos a actuar con el mismo desparpajo antidemocrático de los USA (inauguradores de la Nueva Era del campo de concentración con Guantánamo y su Ley Patriótica, sumidero legal que permite la detención de cualquiera, sin prueba alguna, y por el tiempo que les dé la gana, exactamente igual que en Dachau ) y encima añadimos el pintoresco sistema de tomar muestras de olor de los detenidos en una redada sin precedentes en 40 locales de grupos izquierdistas e incluso domicilios privados basándose en la peregrina idea del supuesto riesgo de supuestos atentados, pasándose por el forro toda la legislación occidental nuevamente, dando un doble salto mortal hacia atrás en el que no sólo se quebrarán las caderas de los detenidos, sino, y que nadie lo dude, ya se ha fracturado la confianza en la Justicia, en la Presunción de Inocencia, y en la Igualdad ante la Ley de Todos los Ciudadanos. Esta vez, esta vez, insisto, ha llegado el momento de pararlos, porque si no lo hacemos, ya sabemos dónde acabaremos, uno por uno o de golpe, como corderos degollados, eso sí, supongo que algunos mirando hacia La Meca. Supongo que alguna importantísima empresa ya habrá puesto a punto su sistema de crematorios con la misma afanosidad con que estos impresentables nos toman muestras como a animales. Que venga El Rey del Congo y los tumbe de un crochet, por favor, que venga Alfred, y que esta vez les zurre bien.
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